-Toma, para ti.- Dijo acercándole una copa.
-No,gracias.- Respondió ella.-No me apetece.-
-Que sí.- replicó su acompañante.-Para olvidar-.
Olvidar, justo lo que ella necesitaba. Olvidar a su corazón echo pedazos.
Alargó la mano y cogió el vaso.
Esa noche se bebería la razón y no dejaría una gota de ella.
Esa noche se fumaría el corazón hasta dejarlo consumido.
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